jueves, 21 de junio de 2012

Todas las mañanas del mundo Alain Corneau 1991

La película" Todas las mañanas del mundo" sin ser una obra maestra de lejos, es una buena película si se interpreta en clave textualista y se ve como un cine no discursivo. La belleza de los encuadres pictóricos y la expresividad de los primeros planos del rostro de Depardieu al princpio y al final de la película son muy notables. El otro aspecto que me gustaría destacar del film es su estructura, conformada como un flashback homodiegético que se articula a partir de la primera escena. 

Partiendo de una fundido en negro, se nos presentan elementos de un fuera de campo; sonidos y voces de los discípulos de Marais que debaten sobre el sentido último de la música, que es el tema principal de la película. Luego se nos muestra en un primerísimo plano el rostro de un anciano Marais, fatigado y absorto en su pensamientos.

Hay un elemento llamativo en esta escena, no es la impericia al clavicordio de uno de sus discipulos, sino las equivocadas observaciones de uno de sus ayudantes sobre el sentido de la música, lo que le saca de ese estado de ensimismamiento y le lleva a relatarnos, a través de la voz en off, su particular camino iniciático en el mundo de la música a partir de la semblanza de su antiguo maestro St Colombe. La otra escena destacada es al final cuando se nos muestran los personajes y los elementos estéticos que habían formado parte del fuera de campo en la escena inicial, vemos sus rostros hieráticos ante el descubrimiento de lo sublime expresado a traves de los acordes de la viola del maestro Marais. A mi juicio esta estructura formal es el mayor y más talentoso hallazgo del director francés en una cinta, que resulta en exceso parsimoniosa y demasiado autocomplaciente en otros, pecando en exceso de esteticismo, lo que puede suscitar el hastío en el espectador no avezado en el visionado de cines poco discursivos y demasiado esteticistas, muy dependientes del influjo de la imagen (tipo Wim Wenders).

Respecto a la contraposición entre dos formas de entender la música que vienen representadas por las figuras de Marais y de St Colombe, hemos de decir que sólo funciona si prescindimos de los aspectos históricos y con los que Corneau quiere contraponer, quizás un tanto forzadamente, dos formas de entender el barroco que quizás nunca se dieron. El modo austero y escapista del mundo del maestro St Colombe al que se quiere entroncar la doctrina religiosa del janseanismo, como revindicación del ascentismo como medio para alcanzar el absoluto (en el caso de St Colombe el absoluto no es dios sino que es la expresión de lo inefable, de su rofundo dolor por el hecho de la incomunicación con su esposa e hijas, lo cual no casa muy bien con el jansenismo histórico que es estrictamente teológico y no estético). Por otro lado el lado vitalista y mundano viene representado por el personaje de Marais en su mocedad. A esta visión concupiscente y banal de la existencia, se anuda una visión de la música como virtuosismo intrascendente y mero divertimento caduco.

En función de esta frontal oposición se van a articular los espacios escénicos de la película, por un lado el mundo tenébre y poco luminoso de los interiores de los espacios habitados por St Colombe o los espacios abiertos que son a la par melancólicos y agrestes, alejados de cualquier idealismo bucólico. Por otro lado, se nos muestra la pompa y el boato de la corte, el espacio de Marais.

La música, no es un mero conector de la sintaxis del film, ni  tan siquiera un intensificador dramático, es muchas veces a lo largo de la película, el propio elemento discursivo del film a través del cual se pretende la trasmisión de las emociones de los personajes que estos no pueden expresar con palabras. El amour fou de St Colombe hacia su difunta esposa o el abatimiento de marais ante su incapacidad de aprenhender la música en su sentido más absoluto.

A mi juicio la película no debería haber optado por tener una parte discursiva, que viene representada por el tramo melodramático donde se produce el incoherente suicidio de Madelein, la hija de St Colombe, que no aparece narrativamente explicado y que parece buscar un efectismo dramático, que resulta innecesario a todas luces.

En definitiva creo que es una película bastante aceptable, pero que puede resultar tediosa por momentos y que en sus elementos discursivos es manifiestamente mejorable...

FICHA TÉCNICA


TÍTULO ORIGINAL:  Tous les matins du monde
AÑO:  1991
DURACIÓN: 115 min.
PAÍS:   Francia
DIRECTOR:  Alain Corneau
GUIÓN:  Pascal Quignard & Alain Corneau (Novela: Pascal Quignard)
MÚSICA:  Jordi Savall
FOTOGRAFÍA:  Yves Angelo
REPARTO:  Gérard Depardieu, Jean-Pierre Marielle, Anne Brochet, Caroline Sihol, Guillaume Depardieu, Michel Bouquet, Carole Richert
PRODUCTORA:  France 3 Cinéma / Le Studio Canal+ / Sédif Productions / Divali Films
PREMIOS 1992: Festival de Berlín: Sección oficial de largometrajes
1992: 7 premios César, incluyendo mejor película, director y música
GÉNERO:  Musical. Drama | Drama de época. Siglo XVII
SINOPSIS:  Francia, Siglo XVII. Narra la historia del maestro de viola más importante de todos los tiempos y su relación con un alumno en la corte de Luis XIV de Francia.

2 comentarios:

  1. ¿Que el suicidio de Madeleine no está explicado? Ella cayó en una depresión por el abandono de Marais, la pérdida de su hijo, incluso se insinúa en el film que él le fue infiel con su propia hermana (en la escena del pescado), no tiene nada de incoherente, en esa época no existían los antidepresivos ¿sabías?
    ¿Que fue innecesario? Pero si la muerte de Madeleine fue el gatillante del cambio de actitud de Marais, y su búsqueda final del maestro y su comprensión del significado de la música... a todas luces no entendiste bien la película, seguramente te quedaste dormido...

    ResponderEliminar
  2. Vamos a ver........Madelein siempre es presentada en la película como un personaje melancólico y atrapado en mundo gris, austero( janseanita) del que quiere escapar. Marais se presenta como su última oportunidad de escapar del mismo. Cuando me refiero a que resulta poco comprensible esa actitud, quiero decir, que es más propia de melodrama poco inspirado que de película más reflexiva y profunda, como pretende presentarnos Corneau " Todas las mañanas del mundo". Segundo, a lo mejor el que no ha entendido la película eres tu, pues al personaje de marais lo que le lleva a buscar al maestro st colombe es su hastío, una vez que ha alcanzado toda la fama y el reconocimiento posible , se da cuenta de que sólo es un virtuoso de la música pero no un verdadero músico , pues no ha sido capaz de entender el sentido profundo de este arte. Respecto a tus alusiones personales, no voy a contestarte para no ponerme a tu altura, solamente,te diré que no sólo he visto esa película una vez sino unas cuantas mas y he dedicado bastante tiempo a analizar la película , huelga decir que tienes todo el derecho del mundo a disentir de mi punto de vista, pero ninguno a faltarme al respeto y más valiendote del anonimato de internet.Respecto a la historia de los antidepresivos , tienes razón cuando afirmas que no existían en el siglo XVII,es en la década de los 50s cuando se introducen por primera vez , por ejemplo los heterocíclicos. Sin embargo la depresión como enfermedad y su tratamiento ya está recogida en fuentes tan antiguas como Hipócrates o Areteo de Capadocia, recomendandose las sangrías o el eléboro blanco para su tratamiento. Si avanzamos más en el tiempo encontramos ya en el renacimiento los primeros intentos "científicos" de vincular depresión y fisiología , por ejemplo en el filósofo neoplatónico del renacimiento Marislio Ficinio, que la vincula con el exceso de bilis negra en la sangre o en el tratado de Robert Burton del s XVII ( coétaneo de Marais ) sobre la anatomía de la melancolía que contiene un amplio catálogo terapeútico para tratar entre otros " el mal de amores", de hecho algunas de las recomendaciones anticipan soluciones de la moderna teoría cognitivo-conductual que con notable éxito se usa hoy para el tratamiento de los cuadros depresivos . Por último apuntarte que estás muy equivocado al vincular en una relación inversamente proporcional suicidio y antidpresivos, de hechos en algunos fármacos antidepresivos, un efecto secundario conocido y recurrente es el surgimiento de ideas suicidas en el paciente, por ejemplo la paroxetina. Así que contestando a tu afirmación, los antidpresivos no necesariamente hubieran evitado el suicidio de la indolente madelein. En cualquier caso dado que parece te atraen los melodramas, deberías quizás centrar tu atención en algunas obras clásicas del género como el septimo cielo o adios a las armas. Un saludo

    ResponderEliminar